Puede que a la hora de pensar el nombre que le vamos a poner a nuestra empresa nos venga un halo de inspiración o bien tengamos a nuestro lado una mente muy creativa que de con la tecla y nos salga el naming en un plis plas, aunque estas cosas ocurren excepcionalmente…

El proceso de creación de un nombre comercial lleva una serie de pasos para conseguir que sea de éxito, un naming que trasmita los valores de nuestra empresa, se lea y se entienda, que fonéticamente suene bien, sea fácil de pronunciar y tenga gancho.

Es un error pensar que elegir el nombre de nuestra marca es un aspecto secundario. El naming es un elemento fundamental que incluso grandes agencias de branding dedican importantes recursos humanos, y así es como lo hacemos en Cuatrocento ;)

A continuación os damos algunas claves de cómo crear un buen nombre de marca que os represente:

1. Hay que saber muy bien qué es lo que hace tu empresa o negocio, que productos o servicios ofrece, cual es el valor diferencial, a qué publico te diriges, tus atributos, personalidad y posicionamiento.

2. Estudio de la competencia. Haz búsquedas por internet, mira como se llaman tus competidores o empresas de tu sector.

3. A continuación haz una lista de vocabulario concreto sobre tu negocio, producto o servicio que das. A esa lista ve añadiendo sinónimos, raíces, prefijos, sufijos…

4. Utiliza alguna técnica creativa con el objetivo de generar el mayor número de palabras posible: neologismo (creación de un naming en base a palabras o frases existentes), composición (unir dos palabras del mismo o distinto idioma), contracciones de palabras o frases que ya existen, creación de nombre inexistente, construir algo nuevo en base a una raíz conocida, etc…

5. Comprueba que los dominios están libres y que ese listado de nombres no están registrados como marca. Recuerda que el nombre tiene que funcionar en internet y lo tienes que poder usar en la red.

6. Brainstorming. Una vez creado el listado de posibles nombres candidatos es hora de hacer una tormenta de ideas dónde se apuntarán todas las palabras que han surgido y seleccionaremos solo aquellos nombres que se ajusten a los objetivos.

7. Revisión de los nombres resultantes y posterior criba de manera que al final solo queden de 5 a 10 resultados. Estos resultados se someterán a un nuevo filtro y elegiremos solo los que encajen con los valores de la marca, teniendo en cuenta, además, los siguientes aspectos: que sea fácil de leer, de pronunciar, de recordar, que sea memorable, diferenciador, creativo y flexible.

Et voilà!! Ya tienes el nombre comercial de tu empresa, y recuerda: el nombre elegido es el que te va a representar y acompañar durante muchos años, y será el principio básico sobre el que crearemos una marca sólida y potente.